martes, 25 de agosto de 2009

Made In Lorena / Edited By Surii

Mientras una marmota dormía! ¡Yo mordía y sólo te pedia que penetrases el balón en la canasta!
(04-04-2009) ¿Huy que pasó ese día?
Creo que no lo recuerdo
Te quiero!
Tan sólo tu sabes a lo que me refiero
Diabulussss !
Yo no voy a ser menos y te dedico esta canción: Nadie como tu - La Oreja De Van Gogh.
GRACIAS!
Yo también quiero escribir inglés igual que tú.
Dime la dirección de la academia para apuntarme!
FUC TU!!!

sábado, 22 de agosto de 2009

· ' 06. - - (IV) edited

El cuarto día pasó lo de costumbre: nos levantábamos tarde y salíamos por la tarde, cuando el sol bajaba.

Esa tarde fuimos a la Iglesia y nos sentamos, hablábamos de nuestras cosas; bueno, hablar... el que más hablaba era jorge y era sobre todo nos contaba sus cosas: del colegio, de viajes, anécdotas pasadas... Con esto ya eran las 9 y fuimos a casa a avisar de que prepararan la cena. Cuando salíamos, ellos habían subido a su casa.

Yo propuse a ellas echar unas partidas al Uno. Ese juego me encanta. Mientras estábamos en mitad de una de ésas, salieron y les pregunté si querían jugar. Dijeron que no. Estuvimos jugando hasta que la cena estuvo lista. Entramos y ellos se fueron a la Iglesia, más tarde nosotras también. Les pregunté si querían ir al parque de los chalés y fuimos.

Había tormenta y se puso a llover. Nos mojamos y en pocos minutos estuvimos empapados. Dani se fue hacia un tejadillo muy pequeño al lado de la era de los chiquillos. Nosotras le seguimos y Jorge se quedó en medio de la lluvia, mojándose, apoyado en una farola diciendo:

-¡Ahhh! esto me encanta... las tormentas me encantan.

Ya que no había nadie en la parte del parque donde están los columpios y toboganes, fuimos. Dani entró a una pequeña caseta donde no se mojaba. Yo le seguí y me senté a su lado. Lorena hizo lo mismo y Dani se fue. Raquel vino y nos sentamos más apretadas. De repente se fue la luz. Jorge sacó su móvil y nos iluminó. Nosotras le decíamos que nos fuéramos.

-Quizás nos podríamos ir a vuestro patio- dije con picardía.

Aprovechando la oscuridad les tocábamos el pelo todo el rato. Ellos se fueron adelantando camino a casa. Todas las calles estaban oscuras, no se veía nada. Menos mal que yo llevaba mi mp3 y nos pudimos ir guiando. LLegamos a nuestra calle y nos sentamos en su puerta, enfrente de la nuestra.

Tía salió a llamarnos. Había tormenta pero casi no había peligro. Tía nos dijo que si queríamos que podríamos subir todos arriba, a nuestras habitaciones. Mis primas salieron a preguntarles si querían y ellos dijeron que bien.

Rápidamente subí con ellas a organizarlo todo, porque estaba hecho un desastre. Metimos los neceseres en el armario, tiramos papeles a la basura, hicimos las camas, llevamos los zapatos a la otra habitación del arcón y bajamos la ropa sucia a la lavadora. Fue un récord, en unos pocos minutos teníamos dos habitaciones limpias y presentables. Claro que los armarios estaban repletos pero eso era lo menos importante. Bajamos corriendo por las escaleras aprovechando que mi Tía se había ido a la cocina con la Abuela.

Salimos corriendo a la calle. Les cogimos por las chaquetas y les dijimos que venga, que subieran corriendo. Primero ellas, les siguió Dani y empujé seguidamente a Jorge para que fuera él primero. Subimos las escaleras que separan nuestras habitaciones de la planta baja. Entramos muy cortados a la habitación grande, la de Raquel y mía.

Yo me puse apoyada en la cómoda, Lorena a mi lado, Jorge enfrente de nosotros sentado en la cama, Raquel a su lado y Dani en el quicio de la cama, un poco detrás de Jorge.

Tía se asomó al principio de las escaleras y nos llamó para que cogiéramos comida que había preparado. Yo bajé a coger la bandeja llena de cacahuetes y pistachos junto con una tableta de chocolate. Tía llamó por segunda vez y bajó Lorena. Yo subía y le decía a Tía que habíamos acabado de cenar hace poco. Cuando entré los dos se asomaron y dijeron que no tenían hambre. Les dije que se lo había dicho a mi Tía pero que era por si nos entraba hambre... Subió Lorena con otra bandeja que contenía una botella de agua fría y cinco vasos. Seguíamos en las mismas posiciones que antes y hablando. De repente se oyó un zumbido de móvil.

-Mmmm... Eso ha sonado dentro del cajón.- dijo Jorge

-Si, si ¿porqué no lo miras?- preguntó Dani

-No, no, da igual... - dijo Lorena.

-Bueno- dije mirando el cajón de la mesilla- quizás sea alguno de éstos.

Pero no era.

-Bueno... Silvia tápame que lo cojo.

-¡Huy que habrá que tapar! - dijo Jorge

A Lorena le entró un ataque de risa y le dije que ya lo cogía yo. Le dí el móvil.

-Ahh.... vale, vale.- dijo Lorena mirándolo.

-Mmmm... - dijo Jorge.

-Bueno....- dije- ¿qué tal vas con tus rimas? ¿Has escrito más?

-Ssii...- me dijo Jorge extrañado sacando la hojita.

Hace un par de días que Jorge y Dani se habían estado pegando de broma. Habían dejado sus mp3, móvil, cadenas, pulseras, muñequeras... para que no se dañaran en el césped. Así que le cogimos a Jorge una hoja con rimas inventadas por él sobre su hermano y él. Como una carta de presentación. Las leímos a escondidas y ahora las leíamos delante de él.

-mmm... no están mal- dije

Se fue la luz.

· ' 06. - - (III)

Al siguiente día, pasó lo mismo. Salimos por la tarde y como no los veíamos, les llamamos a su casa. Nos contestó su abuela y dijo que no estaban. Los buscamos en el parque, en la iglesia, en el parque de los chales, en el castillo…

Íbamos otra vez a casa, cuando Leonor, su abuela salió a la ventana y nos dijo que si no habíamos quedado en el club o biblioteca o como se llamase. Fuimos y allí estaban.

Jorge jugando a los minijuegos y Dani mirándole. Nos pusimos al lado en el ordenador de Jorge. Después de un rato, Dani se puso a jugar a los sims y Lore y yo le mirábamos. Raquel se quedó en el ordenador al lado de Jorge buscando cosas por Internet. Lore y yo le tocábamos todo el rato el pelo a Dani y nos dejó el ordenador, él se fue a jugar a otro. A las ocho cerró la biblioteca y nos fuimos al castillo del conde de Aranda.

Antes de seguir con la historia, tengo que aclarar algo: Antes de que ellos vinieran, cuando estábamos solas mis primas y yo en Siétamo, habíamos ido al castillo. A Lorena se le ocurrió la idea de poner LxD y LxJ. Ellos también habían estado allí solos y también lo habían visto. Dicho esto sigamos.

Llegamos a la cruz y Jorge dijo:

-¡Qué paridas que escribe la gente!-

-Esto lo ha escrito la peña-Dijo Dani

Lore y yo nos fuimos a nuestro asiento y Jorge pasó por delante de nosotras y se fue a la esquina de la torre.

Dani encima de la cruz. Raquel sentada en un banco arriba, escuchando música, Jorge en la torre y nosotras en nuestro banco detrás de unos pinos.

Siempre que me siento allí tiene que ser en la esquina, siempre recuerdo aquel día del año pasado en que Dani, Lorena y Raquel le lanzaban a Jorge, que estaba abajo piedras o en el caso de Dani, caracoles y Jorge con un palo jugando a béisbol, yo en esa esquina mirando la escena y Jorge contándome cosas mientras Dani, Lorena y Raquel se tiraban caracoles en broma unos a otros.

Mientras yo pensaba en todo esto Lorena me decía:

-Qué vergüenza, ¿crees que sabrán que lo he escrito yo?-Me decía

- Nosé…tal y como lo han dicho…creo que un poco si-Le contestaba y al mirar su cara…-O tal vez no, yo que se, yo no soy adivina…

-Yo creo que no tienen que ser ellos-Me decía nerviosa-Puede ser David, José o la Lucía de los chales que estaba por Dani.

-Pues si y mejor será que lo hablemos en casa que aquí pueden oírte-Y con esto terminamos nuestra conversación.

Cada uno estaba en un sitio, en su mundo, distante de los otros y eso no me gustaba.

-¿Por qué estamos tan alejados entre nosotros?-Pregunté.

-Mmmm... nosé-me respondió Jorge.

Me fui con Raquel al banco. Jorge fue a la esquina, se puso de pie en el banco. Eran las 9 y nos fuimos a cenar.

-¿Tan pronto cenáis?-Preguntó Jorge arqueando una ceja.

-Sí, esque así podemos salir más rato- le respondí.

Llegamos a casa y aún no habían hecho la cena. Les bajamos unas pizzas del arcón y las pusieron al horno. Mientras salimos a la puerta. Lorena me preguntaba que haría yo en su lugar con las pintadas. Simplemente era mejor olvidarse del tema.

Pasados unos minutos bajaron y se pusieron en el marco de su casa. Tenían la boca llena y masticaban deprisa. Jorge tragó y dijo:

-Ya hemos cenado. ¿y vosotras?

-Aún no, les falta hacerse.

Entramos a casa, cenamos. Salí antes y vi que estaban en la iglesia, saltando y haciendo Parkour. Salió Lorena y como Raquel tardaba, fuimos a la fuente.

Entonces el Panadero nos dijo:

-Me han dicho que os diga que os han visto pintando en el lavadero y también que cojáis esta noche con una fregona y jabón y que lo limpiéis.

Fuimos corriendo con Raquel, que acababa de salir de casa a la Iglesia a contárselo a ellos. Decidimos que lo limpiaríamos más tarde, cuando se acostaran y fuimos al parque de los chales.

Dani se subió encima de los hombros de Jorge. Fueron corriendo por todo el parque. Sobre las 2 fuimos a ver si los panaderos se habían acostado. Cuando llegamos al lavadero, Jorge cogió una botella de aquarius, que se había bebido por la tarde y empezó a borrar graffo por graffo con la mano.

-Bah, esto se va con agua y frotando un poco con la mano, ¡qué exagerados!- Dijo Jorge

Uno por uno borrábamos todos: los del interior del lavadero, los del exterior, la cabina de teléfono, la parada del bus... En fin, montones de nombres hechos con tiza; parkour, vinilo, pkh, cfc, toteking, shotta, zenit, twister... se fueron por culpa del agua y nuestras manos bajo las órdenes del panadero. Aunque hubiéramos preferido no borrar todos, dejamos uno, el especial, el grande.

- Joder, no quiero borrar éste.- dijo Jorge.

- No lo borres- dijimos

-Lo voy a dejar, total, podría no ser nuestro, podemos decir que por eso empezamos escribiendo nosotros, porque vimos ése.- acabó diciendo Jorge.

Nos fuimos al parque pero, cuando estábamos de camino, pasando por delante de nuestra casa, mi tía salió diciendo que había tormenta, que entráramos. Hace ratos que veíamos que había rayos, pero no le dábamos importancia. Así que nos metimos en casa. Subimos a nuestra habitación y fuimos directamente a la ventana. Les llamamos.

-¡Chsst, chsst!-

-¡joder, ni que hubiera tanta tormenta!- dijo jorge

-Ya, pero que le vamos a hacer.- dijimos nosotras.

-¡¡Cerrar la ventana que hay mucha tormenta!!- nos gritaron la Tía y la Abuela.

Y entonces nos fuimos a la cama, aunque estuvimos una rato hablando y mirándoles a través de la persiana.

Recuerdo que maldecí a aquella tormenta mil veces.

· ' 06. - - (II)

Estuvimos dando vueltas por nuestras habitaciones del piso de arriba, y bajamos a comer a las 3.

Nos acostamos y no nos despertamos hasta las siete. No había señales de ellos. Bajamos a cenar a las nueve y salimos. Nos encontramos en la iglesia sentados en los bancos.

Nada más llegar nosotras, salió de la casa una mujer diciendo si éramos nosotros los que habíamos estado aquí a las cinco de la mañana armando follón. Le dijimos que no, que habíamos estado en el patio de nuestra casa y se largó.

Les dije si querían ir al parque de los chales.

Al llegar le pregunté a Dani:

-¿Saltas el seto o que?-

-Eso-Dijo Jorge-Sáltalo

Otra vez con largas, excusas… y no lo saltó. Mientras Dani miraba y por hay, Jorge rapeaba trozos de canciones:

-Los macarras con Sardá y los pogres con Buenafuente ya tá, feliz estancia……-Rapeaba-Disfruta con cada mirada como con cada arg magna de nach

-No, no es así-Le replicó Dani-Es arg máquina de nach

-¡¿Qué dices?! Es arg magna de nach, escúchalo-Dijo Jorge poniéndole un casco en la oreja.

-Es arg máquina de nach, escúchalo tú-Le dijo a Jorge

-Arg magna de nach, ostia que sordo-

-Déjame escucharlo…arg máquina de nach-

-Arg magna de nach, arg magna de nach-Le decía Jorge

-Cállate que no escucho-Le gritaba Dani

-Arg magna de nach, arg magna de nach….-Le volvía a decir Jorge

-¡¡Que te calleeees!!-

Después de esto se vacilaron y Jorge encorría a Dani por el césped y cuando lo cogía le daba puñetazos, de coña claro, y le decía:

- arg magna de nach, arg magna de nach-

Todo esto nos hacía morir de la risa a nosotras 3.

Con todo esto bajamos a beber a la fuente.

-Joer macho a esto le hace falta alegría-Dijo Dani mirando las paredes del lavadero-Aquí un par de grafos….no irían mal.

-Si…-Respondió Jorge-Un curso de hacer grafos, con tiza sería fácil, porque si nos ven la limpiamos con agua y ya esta.

-Yo tengo tiza, voy a buscarla-Dije

Subí a casa, la tiza me sobraba de plástica y quería gastarla. Bajé y cada uno cojimos una tiza y empezamos a hacer grafos, firmas…

El que hizo Jorge, sin duda, fue uno de los mejores que habían hecho entre él y su hermano: se leía PARKOUR en azul con sombras dentro de una mancha de pintura amarilla con los bordes rojos.

Cuando nos cansamos subimos, y como aún quedaban 2 horas para irnos a dormir fuimos al parque. Estuvimos columpiándonos y hablando. A las 4 menos 5 nos fuimos a casa. Caminábamos despacio, nadie tenía ganas de irse, se notaba.

En esto, vemos salir de casa a tía, a llamarnos. Nos despedimos y nos metimos en casa.

Nos acostamos.

viernes, 21 de agosto de 2009

· ' 06. - - (I)

Cuando iban a venir mis primas, ya estaban en Teruel, se les estropeó el coche y se tuvieron que regresar a Albacete. Se compraron otro y el 21 de Julio ya estaban aquí.

Como el 23, domingo, Jorge tenía que dar un programa en la radio, ellos no vinieron hasta el 24, lunes. Allí comenzó todo.


Esa misma noche estaban ellos en los bancos de la iglesia, y nos hacían ¡¡chiss, chiss!! Y entonces dice una abuela muy cotilla sentada en los bancos de detrás del ayuntamiento:

-Mirar, niñas, que os llaman, ir a sentaros allí que tenéis sitio-Y, nosotras, le hicimos caso.


Estuvimos un rato sin decir nada, pues ellos estaban escuchando música de rap y comentaban las canciones. Yo quería irme al parque de los chales con ellos y le decía todo el rato a Raquel:


-Venga pregunta haber si quieren ir al parque de los chales-Decía yo.

-No, dilo tú-Me contestaba ella


En esto nos reíamos porque había un niño que, pobrecito, no lo dejaban ni respirar: bajaba de la acera y le subían. Jorge decía:


-Venga, ahora, dale una patada al gato, vamos, dale-Va y lo hace.


Más tarde el niño se entretuvo en echar piñas en los vestidos de las abuelas. Mientras ponían de una canción un trozo que decía: “limpia tus manos hijo puta” se agachaban y decían:


-¡Qué asco!-Y Dani-Yo no hago eso ni aunque me paguen.

Después de un rato dije:


-Bueno… ¿Queréis ir al parque de los chales?-

-Vale, tira-Dijo Jorge


En el parque Jorge se empeñó en que Dani saltara un seto que le iba más o menos por debajo de la barbilla. Pero Dani no se decidía. Él quería saltarlo de cabeza y caer rodando pero Jorge decía:


-Allá tú si te quieres matar.

Dani dijo que no lo saltaría si no lo saltara antes Jorge, él lo saltó y le paso justo rozándole el tiro de los pantalones. Pero al final hablando y demás nos distraímos y Dani no lo saltó.


Como teníamos sed bajamos a la fuente y nos fuimos a sentar otra vez a la iglesia. Ya eran las 4 y pico. Hacia las cinco como Lore se sentía mal, la fuimos a acompañar a casa, y Jorge, Dani, Raquel y yo nos quedamos en nuestra calle. Dani jugaba conmigo a que estaba en un hotel. Jorge y Dani se tumbaron en mitad de la carretera. Raquel a la altura de la cabeza de Jorge y yo de rodillas a la altura de Dani.

-Ala, venga sácame alguna colchoneta o algo para que me tumbe-Me dijo Dani.


Yo entré a su patio y saqué el cojín de rayas azules y amarillas de la silla y se lo puse en la carretera. Me decía para que lo pusiera bien:


-Ponlo al lado de mi hermano, así pero no tanto,…, bien…. Pero que no se veo las tiras, que las ha mordido el perro.


Cuando estuvo contento, me senté en la derecha de Raquel, así podía ver a todos sin moverme.

De repente, le vi una cosa verde en el pelo, detrás de la oreja a Jorge. Se lo dije y él empezó a quitárselo pero no podía, así que se lo quité yo. Eran un par de trozos de hierba de cuando nos habíamos echado esperando el “gran” salto de Dani.

Dani dijo que se iba a dormir y se recostó sobre el cojín de forma “fetal” y decía:

-Estoy durmiendo ¿eh? No me molestéis.- Y como a Raquel y a mi nos hizo mucha gracia siguió con eso. Por ejemplo: Jorge le decía nosequé a Dani de una canción y Raquel le decía:

-Pero… ¿no estabas durmiendo?-

-Ah siii, no me acordaba, a dormir, postura huevo de evolución-Respondía él

Me dolían las costillas de tanto reírme y Dani con una voz de niña-abuela cebolleta dijo:


-¡¡Ayyy que me duelen as costillaaaaaas!!


Yo tenía en mi cabeza una cosa que me apetecía mucho hacerla y le lanzaba a Raquel miradas y le hablaba con signos haber si me entendía. En esto que Jorge me vio y me dijo:


-Tú, esta noche, estás rara, tú tramas algo-

-¿Yooo? ¡Que va!-Le respondía.


Pero la verdad era que si: lo que quería era tocarles el pelo a ellos como el año pasado.

-¡Ala que pulsera tan guapa!-Le dijo Raquel a Dani-¿Me la dejas?

-Bueno, toma chica.

Era una pulsera de plata, de estas enormes. Raquel se la puso, yo le dije que si me la dejaba pero me dijo que no, que luego me la dejaría.

Con todo el jaleo que armábamos, tampoco mucho, a las 6 de la mañana el vecino de ellos levanta la persiana y nos dice:


-No he podido dormir en toda la noche por vuestra culpa y ya se enterarán vuestros padres de lo que hacéis-Se para, ve el cojín de Dani y pregunta-¿Y eso de donde lo habéis sacado?

-Esto es mío y de mi patio-Respondió Dani

-Y esa puerta, ¿está abierta?-Preguntó

-Está cerrada, ¿lo ves?-Dijo Jorge empujando la puerta, aunque estaba abierta.

-Bien, ya os estáis largando de aquí, que yo me voy a trabajar-Y con esto cerró la persiana.


Fue injusta la charla porque:

1- Si no le habíamos dejado dormir en toda la noche, supuestamente, ¿por qué se quejaba ahora que se tenía que ir a trabajar a las 6?
2- ¿Por qué tiene derecho a preguntar sobre el cojín, sabiendo que no es suyo?
3- ¿Por qué se tiene que quejar él si la puerta está abierta o cerrada habiendo llegado el último?


Todo esto lo hablábamos mientras bajamos al lavadero y nos sentamos en las escaleras que hay al final de él. Yo vi la pulsera de Dani en la muñeca de Raquel y se la pedí. Ella me la dejó.

Después de un rato charlando, nos levantamos y yo me puse al borde del lavadero y Raquel detrás de mí. Jorge y Dani daban vueltas alrededor, Jorge rapeando y Dani intentando tirarme al agua de coña. Cada vez que pasaba Jorge por donde estaba yo, él se bajaba y se subía otra vez al borde detrás de mí y seguía con su paseo.


A las 6 y media, más o menos, fuimos al parque de los chales, había amanecido, habían regado y se estaba muy fresquito. Lástima de que había un montón de mosquitos y no veas como pican. Jorge se puso a hacer parkour y daba volteretas, mortales, saltos hacia atrás, el pino…un bonito espectáculo. Mientras Jorge lo hacía y yo lo miraba, Dani y Raquel se peleaban y se tiraban el cojín a rayas. Una vez de esas, Raquel se la quiso devolver pero empezaron a correr y dijo que se le caían los pantalones. Dani la imitó poniendo otra vez esa voz de niña-abuela cebolleta.


-Ay niña que no puedo correr, que se me caen os pantalones, que si no, te pegaba una torta que…


Hacia las 7 de nos subimos, porque no se podía aguantar en el parque de los mosquitos que había y nos pusimos en los bancos que hay detrás de nuestra casa. Yo entré a casa y cogí un paquete de galletas si que nadie me viera, pues estaban todos durmiendo.

Lo abrí y le di a cada uno una galleta, pero Dani no quería. Decía con su voz de niña-abuela cebolleta, que tanto nos hacía reír:


-No que yo no quiero-Yo apartaba el paquete-Pero que tengo mucha hambre-Se lo ponía delante-Pero que yo quiero cosas sanas y eso no.

-Bueno pues nada-Le respondí

Ya estábamos cansados, nos fuimos a casa y oímos gritos en la nuestra, así que nos despedimos y entramos.

Cuando entramos mi tía y mi abuela nos echaron la bronca padre: que si nos había visto todo el mundo, que porque veníamos a estas horas, que porque no nos habíamos echado cuando se echó Lorena, que se lo dirán a nuestros padres, que yo me iría a Huesca ellas a Albacete...

Nos bebimos un vaso de leche y nos fuimos arriba. Lorena se estaba cambiando.


-La próxima será contigo, Lore-Dije

Noche Andaluza.

Me gustaría tomar en algún barecito cercano a donde me encuentro, una copa. Tomarla y brindar en la orilla del mar gaditano.

Me encantaría que llevaras un vestido blanco, con una falda larga. Me gustaría ver cómo tu falda se enreda entre la arena mojada y jugar al borde de las olas creando requiebros, como si se tratara de un toro y nuestros pasos de una capea.


Proseguir así, durante un rato, hasta que una ola pasajera se arroje contra ti y contemplarte recién empapada y llevarte al suelo y besarte. Allí tu desnudez se hará visible bajo tu liviano vestido blanco de inocente niñez.


Tú y yo, haremos el amor bajo esta noche andaluza entre la arena blanca y los murmullos del atlántico.

jueves, 20 de agosto de 2009

Estados Alterados De Conciencia.

Salió de la ducha con una toalla rodeando su cuerpo. Un cuerpo fino, madura para su tierna edad de quince años. Era una jovencita muy llamativa, de curvas sinuosas y extraña belleza virgen.

Se disponía a vestirse para salir a un botellón, en un descampado a las afueras de la ciudad. Los pantalones se ajustaban perfectamente a sus caderas, como si estuvieran pintados sobre la piel. La camiseta dejaba entrever sus firmes pechos, sólo los ocultaba la calada ropa interior. El conjunto se completaba con unas botas negras de fino tacón.


Se marchó de casa y llegó en taxi hasta el descampado. Le esperaban sus amigas con unos "nuevos amigos". Enseguida le sirvieron algo frío y dulce. Dos de ellos estaban preparando unas líneas de blanco polvo en el capó de un coche. Le miraban mucho, sonreían y hablaban entre ellos.

Tras unas copas, la llamaron y se presentaron. Tenían veintitrés años y ganas de marcha. Esnifaron una raya y le ofrecieron una. Por no quedar como una cría, aceptó.

Fue un subidón tremendo, en el acto se le anuló la mente. Le temblaba todo el cuerpo y no le obedecía. Veía borroso y todo se movía muy rápido.

Dos figuras la obligaron a meterse en un coche. Ella no puedo impedírselo. Cuando pararon sintió que el cielo subía y que su ropa se empapaba.

Pronto dos cuerpos se abalanzaron contra ella. Le bajaron los pantalones y destruyeron su virginal cuerpo de niña.

Amanecía, aturdida y con dolor de cabeza hizo el ademán de levantarse. Miró sus piernas, estaban llenas de arañazos y moretones. Se subió la ropa interior y los pantalones, sus dedos, al hacerlo, se mancharon de sangre. Sangre, de una niña ya no virgen, destruida por no hacerse valer.

Confusa y con lágrimas, salió a la carretera principal en busca del camino a casa.


martes, 18 de agosto de 2009

Clase de psicología, Unidad 12: la sexualidad.

Texto que refleja otras opciones sexuales. Creado por el grupo 1 de psicología.


El sol entraba por los resquicios de la persiana, me giré y contemplé su cuerpo, semidesnudo, cubierto con una sábana blanca que marcaba su bella figura. Alcé la mano y recorrí cada rasgo de su cara, ¡era tan perfecta! Deslicé la mano sobre su pecho y seguí bajando por sus caderas, me acordé de la noche vivida, una sensación que nunca había experimentado me recorrió todo el cuerpo. Me incliné para besarla, un beso que ella me respondió al instante. Me separé un poco cohibida y ella me miró sonriendo.

- ¿Qué tal has dormido mi niña?

Me limité a sonreírle, pues no cabía de felicidad en mi y no podía articular palabra, tan sólo podía recordar como había sido aquella noche... mi primera vez.
Recordaba aquella sensación de nervios ante algo que desconocía no puedo decir que era algo común porque todo lo que me rodeaba estaba fuera de lo normal. Me encontraba en mi habitación, por fin había conseguido liberarme de aquella presión que tenía en el pecho desde hacía mucho. La verdad la había tenido siempre delante y no me había dado cuenta, por fin podía decir, sin ningún reparo: me gustan las mujeres.
Miré aquel rostro, me observaba atentamente. Nos reímos nerviosas y ella dijo:

-Ay prima... -suspiró- si lo supiera la abuela...


Sangre sobre París.

Relato ganador.


Capítulo I: Ella


Volvía de camino a casa pensando que él jamás volvería. Aún guardaba esperanzas de que él rectificara y le llamara. De disculpas y falsas promesas. Pero ya sabía que no sucedería tal cosa. Tenía que olvidarle. Llegó a casa y, como siempre, la misma rutina diaria: Deberes, estudiar… Ese día encendió el ordenador. Ni siquiera ella supo cómo acabó allí, en un Chat.


Capítulo II: Él


Si ellos esperaban con ansia ese sonido, él aún lo esperaba más. Por fin liberarse de esas cabezas vacías que, por mucho que se esforzase, seguirían estando vacías. Salir del instituto, conducir hasta su apartamento y encender el ordenador. Pronto la clásica publicidad abarrotó su pantalla. Esta vez no la desechó toda, no sabía el porqué pero entró en un Chat.



Capítulo III: Conectando...


¿Para qué se metía allí? ¿Acaso buscaba algo? Solo había gente rara y proposiciones indecentes. Y de eso ya había tenido bastantes. Le llegó un nuevo mensaje. Parecía el mismo que el resto. Pero a este sí contestó. Era un chico algo más mayor que ella y le dio confianza. Era lo que ella había estado esperando.


Demasiada gente, demasiados nombres… Hubo uno que le llamó la atención y le mandó un saludo amistoso. Era una estudiante, lejos de su ciudad y por la forma en que escribía le pareció que necesitaba a alguien con quien abrirse. En seguida todo fluyó entre ellos.


Capítulo IV: Conversando


Primero era lo de siempre: edad, ciudad, aficiones… Luego la conversación dio un giro y empezaron a hablar de sus propios sentimientos.

Ella recién abandonada por un chico manipulador. Aunque menos mal que se había largado y no había sucedido nada. Todo gracias a su madre, que había entrado en la habitación en ese momento. No quería seguir recordando.

Él estresado por su tedioso trabajo y de sus alumnos tan despreocupados por la vida, tan desmotivados por su futuro, hasta el punto de darles igual su propia vida.

Enseguida surgió la amistad. Cada día no veían el momento de volver a hablar. Iban cogiendo confianza el uno con el otro. A pesar de todo, de la edad, de la ciudad... Llegaron incluso a necesitarse, como si fueran droga. Ya no bastaba con solo chatear, hablar por teléfono, o verse a través de la pantalla. Querían más.



Capítulo V: La cita


Siempre habían fantaseado con ir a París, pues a ella siempre le había apetecido y él ya había estado dos veces. Cenar en la torre Eiffel, ir al Moulin Rouge, surcar el Sena, pasear por el barrio del Montmartre...

Por fin lo hicieron realidad. Era verano y Él la fue a buscar. Aunque al principio sus padres no querían, decidieron darles un voto de confianza. Ya le conocían, Ella les había hablado mucho.

El primer encuentro fue muy casto, un par de besos y ya. En París se desató la pasión. Fueron a cenar a un restaurante en la azotea de la torre Eiffel.

Al acabar de cenar, Él se sinceró con Ella. No la quería, pues ya tenía una esposa. Estaban de pie discutiendo. Ella se acercó a Él reprochándole su falso amor. Le empujó con la desgracia de que cayó torre abajo. Ella no lloró su muerte. Tiró detrás del cuerpo un pañuelo rojo. Sus ojos emanaban placer. Y con una sonrisa maléfica se perdió entre la gente.


Al día siguiente, en las noticias, el presentador anunció que había muerto otra víctima a manos de la buscada “Asesina del Chat”.


17 de Agosto, 16 años.

Como lo prometido es deuda aquí está mi regalo.


No te la esperabas ¿verdad?
El otro día, viendo mi álbum de fotos vi que sales mucho... ¡Estás por todas partes!

Desde tu primer año de vida hemos estado juntas. Recuerdo de los primeros veranos, cuando traíais un saco lleno de muñecas y vestidos. Nos pasábamos horas jugando en la habitación de arriba. Siempre ha estado presente un antagonismo entre nosotras. Me da la risa al recordar cómo nos peleábamos por cualquier cosa, a veces simplemente sin motivo. Ya pegabas fuerte eh criaja! Hasta que pasó el tiempo y se acabó. Aunque hemos tenido más peleas entre nosotras que, por ejemplo con Lorena, en el fondo eran sin importancia.

Mis dedos van rápido sobre las letras al igual que las imágenes en mi cerebro recordando tanto tiempo pasado contigo.

Me emociono cuando pienso en los muchos dias que, de mañanas, te despertabas la primera y te ibas a desayunar. Veías un rato la tele y venías a nuestro cuarto a meterte entre las sábanas intentando despertarnos.

Cuantas aventuras habrán pasado en la vieja Huerta, con la piscina y los bosques. ¿Te acuerdas cuando montábamos nuestro restaurante con comiditas de barro? Siempre has sido la mejor compañera de juegos. Más implicada e imaginativa que tu hermana.

Y en el pueblo... podría llenar folios enteros con los momentos vividos.
El accidente de la abeja y las gafas;
Cuando jugando, nos robaron tu zapatilla y pegué con uno por recuperarla;
Tantas tardes cuidando los gatitos, luchando por ellos contra los chiquillos para que volvieran con su mama;
Conducir a toda velocidad la vieja bici azul y tú de paquete detrás y viceversa;
Cuando nos picamos tanto escribiendo "piropos" (jaja que ironía) a los chiquillos en el tubo;
La ceremonia de entierro de Peque y Grison;
Fiestas acuáticas;
Rimas en la plaza mayor a la una de la madrugada despertando a Virtudes y compañía;
Parkour y graffitis con tiza;
Tenacitasssss;
Skalestri debajo del piso de Leonor;
El niño "huevo evolución", el loco de los cacahuetes, el sexy show en nuestro corral;
La Cruz de San Pedro;
Nuestra sesión de fotos como reinas de la casa;
Despertarte pronto con el señor Banderas para trabajar de niñeras;
Tus cumpleaños con la piñata llena de chuches en el corral;
Jugando a las cartas en el remolque montado en el corral;
¿Por qué siempre nos empeñábamos en hacer nuestra propia casa en el corral con cortinas y maderas? Luego venia Tío y nos la hacía quitar;
Noches de tormenta y rap;
Locas por los peluches en San Lorenzo;
Agonizantes chupinazos;
La historia de tu litón en el ojo;
Gritándote Cuchipooh en la carretera y tú huyendo;
El castigo de mi Papa cuando nos llenamos de barro todo el cuerpo;
Jugando al cuadrado, los bantús, al uno...;
La noche de los petardos en la que me caí en un pozo;
Muchas despedidas, siempre con un "hasta el año que viene";

La casa del pueblo
La Huerta
La Fuente y el lavadero
El viejo parque
La pista
El parque de los chalés
El castillo del Conde de Aranda
El río
El corral
La calle de atrás
La casa de enfrente
La casa de al lado
La plaza
El hall de la Iglesia
La biblioteca
La carretera pueblo-huerta

Las calles del pueblo.


Son los escenarios de miles de aventuras que hemos vivido a lo largo de los años. Tantos y tantos momentos vividos que no hubieran sido iguales sin ti a mi lado. Mi propósito es mostrar lo importante que eres para mí.
Pero este año no ha podido ser... creo que es tu primer cumpleaños que pasamos lejos. Siempre serás mi litona, mi Niña, mi Cuchipooh!, mi Congui !!!
Siempre serás especial para mí.
¡Siempre! ¡TE QUIERO!

Sólo me queda decir: ¡Feliz Cumpleaños!



Al año que viene recuperaremos el tiempo perdido.
¡Lo prometo!





PD: Ya me dirás que opinas... pero llámame para saberlo.

Adios.

Ella estaba apoyada en la fría columna. Así de fría se sentía sin la llama que le daba calor interno. La llama había subido en el autobús y se disponía a volver a casa tras una tarde maravillosa. Mientras el autobús arrancaba, Ella le seguía con la mirada, caminando despacio. Cuando la Llama dejó de verla, Ella se agarró los brazos. Dobló la esquina y lo vio lejos perdiéndose en el horizonte. La llama se fue...
A sus ojos llegaron pequeñas lágrimas que pronto las ahogó entre sus pensamientos.
Pues no era mucho el tiempo que pasaría sin su Llama, sin su fuente de felicidad, sin Él.
Pronto llegaría la fecha en la que estarían juntos, todos los días. Y cada día sería una nueva aventura. Nuevos sentimientos surgirían, cada vez más sinceros y más intensos. Nada ni nadie se interpondrían.
De momento, así se quedan, lejos en la distancia pero cada uno en el corazón del otro.

sábado, 25 de abril de 2009

Ensayo de poesía.

*_ La poesía del concurso del IES
Premio Accésit.

Aventurando en tu cuerpo.

Es una noche estrellada,
noche planeada, noche soñada.

Quiero llevarte a mi lecho,
subir muy alto, al cielo.

Y contar estrellas sobre el reflejo
de la luna en tu vientre.
Buscar promesas para esta noche,
entre tus encarnados labios.
Ver pasar amaneceres,
entre tus rosadas cumbres.

Dejar mis huellas por tu cintura,
las huellas del delito, de poseer tu cuerpo.

Y contar un cuento de esta desatada pasión.
Atraviesas mi piel, mi cuerpo y llegas a mi corazón.
Una explosión de placer nos invade,
es una orgía de sentimientos.
Los dos juntos, nuestros cuerpos unidos,
en este mar de emociones,
este mar de sensaciones,

Este mar de amor.